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martes, 11 de junio de 2013

Premoniciones

Aquí está el pecho, mujer,
Que ya sé que lo herirás:
¡Más grande debiera ser,
Para que lo hirieses más!
José Martí (El Apóstol)

Yo no me doy por vencido
Tan fácil como tú crees
Y el verso que ahora lees
No es otro intento fallido.
Si la flecha de Cupido
Su ruta puede perder,
Ya veré como he de hacer
Para que acierte en el blanco;
Me aproximo, te soy franco:
Aquí está el pecho, mujer.

Y dentro está el corazón
Que se muere por tenerte,
Y que vive antes su muerte
Muriendo de desazón.
Pues escapa a su razón
Que huyas así, sin más.
−Corazón: ¿adónde vas?
−A dar término a este juego;
Es mi apuesta y te lo entrego
Que ya sé que lo herirás.

Pero a todo estoy dispuesto
Por lograr que seas mía,
Ya se va acercando el día
En que tomes tú mi puesto.
Si en tu pecho queda un resto
De leña para encender,
Tu frialdad ha de ceder
Al fuego que me consume
Que aunque de intenso presume
¡Más grande debiera ser!

Sé que no es la vez primera
Que al amor has renunciado,
Por temor que tu pasado
Al presente se volviera.
En una tarde cualquiera
O una noche, ya verás
Que heridas hay detrás
De este amor, que de poder
Cuerpo quisiera tener
¡Para que lo hirieses más!

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