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lunes, 10 de junio de 2013

Insensible

En el corazón tenía 
La espina de una pasión; 
Logré arrancármela un día: 
Ya no siento el corazón.
Antonio Machado 

Cuando oscuro todo veas
Y no haya nadie alrededor
Imagínate el color
De aquello que más deseas.
Si siguen las cosas feas
Y no notas mejoría
Sigue, avanza y confía;
Que esta voz que ahora escuchas
Heridas de viejas luchas
En el corazón tenía.

Y aunque todas fui curando
Me quedó la piel sensible
Y una herida que invisible
Me seguía desangrando.
Buscaba, siempre palpando
Mi sangrante corazón
Y un día hallé la razón
Bajo la piel enterrada,
Con fuerza estaba clavada
La espina de una pasión. 

Traté en el primer intento
Con pinza y un escalpelo
Fallé y maldiciendo al cielo
Dejé escapar el aliento.
No cedí ningún momento
A caer en la apatía
Vi premiada mi porfía
Y con esfuerzos insanos
De un tirón con las manos
Logré arrancármela un día.

Ese fue el mayor error
Que pude haber cometido,
No había solo perdido
Mi lacerante dolor.
Perdí también el amor,
El poema, la canción;
Se fue también la emoción,
Se fue la flor y la hiedra:
Me quedó el alma hecha piedra
Ya no siento el corazón.

 

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